Contratar personal es uno de los pasos más importantes —y delicados— para cualquier empresa o autónomo. Elegir mal el tipo de contrato puede generar costes innecesarios, sanciones o problemas laborales a medio plazo.
En AGIP Asesoría de Gestión Integral Proactiva lo vemos a diario, y por eso creemos que contar con una buena asesoría laboral es clave para tomar decisiones seguras desde el inicio.
En este artículo os explicamos los principales tipos de contratos laborales vigentes y cuándo conviene utilizar cada uno, siempre desde una visión práctica y orientada a la realidad de las empresas.
1. Contrato indefinido
El contrato indefinido es aquel que no tiene una duración determinada. Puede formalizarse a jornada completa, parcial o para trabajos fijos discontinuos.
Es el contrato más estable y el que la normativa laboral promueve de forma prioritaria. Se recomienda cuando la necesidad de personal es estructural y continuada en el tiempo.
Desde nuestra asesoría laboral en AGIP, solemos recomendar este contrato cuando:
- El puesto es clave para el negocio.
- Existe previsión de continuidad.
- Se quiere fomentar la estabilidad y el compromiso del trabajador.
Además, en algunos casos existen bonificaciones que pueden hacerlo más atractivo si se gestiona correctamente. Si tenéis dudas sobre si un contrato indefinido es viable para vuestro negocio, os ayudamos a analizarlo.
2. Contrato temporal
El contrato temporal se utiliza para necesidades concretas y justificadas en el tiempo. Tras las últimas reformas laborales, su uso está más limitado y debe estar muy bien fundamentado.
Existen principalmente dos modalidades:
- Por circunstancias de la producción.
- Por sustitución de una persona trabajadora.
Es importante no abusar de este tipo de contratos, ya que un uso incorrecto puede derivar en sanciones o en la conversión automática a indefinido. En AGIP insistimos mucho en este punto dentro de nuestra asesoría laboral, ya que es uno de los errores más comunes.
Hablemos de vuestra situación laboral. Cada empresa es diferente. En AGIP escuchamos vuestro caso y os orientamos para que contratéis con tranquilidad y seguridad jurídica.
3. Contrato fijo discontinuo
El contrato fijo discontinuo es indefinido, pero pensado para trabajos que se repiten en el tiempo de forma intermitente, como campañas o temporadas.
Es muy habitual en sectores como:
- Hostelería
- Turismo
- Educación
- Actividades estacionales
Este tipo de contrato permite cumplir la normativa y mantener una relación estable con el trabajador, adaptándose a la realidad del negocio. Una correcta asesoría laboral es fundamental para aplicarlo bien y evitar conflictos.
4. Contrato a tiempo parcial
El contrato a tiempo parcial se utiliza cuando la jornada es inferior a la de un trabajador a tiempo completo comparable. Puede ser indefinido o temporal, siempre que se justifique.
Es una opción interesante para:
- Negocios en fase de crecimiento.
- Refuerzo de determinadas franjas horarias.
- Optimización de costes laborales.
Eso sí, debe gestionarse correctamente en cuanto a horas, cotización y posibles horas complementarias. En AGIP ayudamos a nuestros clientes a valorar si esta modalidad es la más adecuada según su actividad.
Os ayudamos a tomar decisiones laborales con seguridad. En AGIP os acompañamos en cada etapa de vuestro negocio para que elijáis el tipo de contrato adecuado desde el primer momento, con una asesoría laboral clara y cercana.
5. Contrato de formación en alternancia
Este contrato combina trabajo y formación, y está orientado a personas jóvenes que buscan adquirir experiencia profesional.
Puede ser una buena opción si:
- Queréis formar talento desde cero.
- Buscáis reducir costes laborales iniciales.
- Necesitáis personal para tareas progresivas.
Desde nuestra asesoría laboral, analizamos siempre si la empresa cumple los requisitos y si realmente es una opción viable y beneficiosa a largo plazo.
6. Contrato formativo para la obtención de práctica profesional
Este contrato está pensado para personas que ya cuentan con una titulación y buscan experiencia relacionada con sus estudios.
Es una fórmula interesante para incorporar perfiles cualificados, pero debe ajustarse estrictamente a la normativa. Una mala aplicación puede generar problemas legales, por lo que contar con una asesoría laboral especializada es esencial.
Descubrid cómo trabajamos en AGIP y qué servicios laborales ofrecemos.