Sí, y además es una señal de que su cuerpo funciona como debe. Los pies de los niños tienen más glándulas sudoríparas que los de los adultos. Sudan porque están creciendo, porque se mueven, porque su cuerpo aún aprende a regular la temperatura. El sudor, en sí mismo, no es el problema: lo es el tipo de calzado que usan.
Cuando los zapatos no permiten que el pie respire, el calor y la humedad se acumulan. Esa falta de ventilación genera mal olor, incomodidad e incluso irritaciones. En los niños, el pie pasa gran parte del día cubierto, y si el material no transpira, el movimiento deja de ser natural.
El calzado respetuoso infantil está pensado para evitar eso. Su suela flexible, horma ancha y materiales naturales permiten que el pie se mantenga fresco incluso después de horas de juego. Así, los pies respiran, se mueven y siguen cumpliendo su función sin limitaciones.
En realidad, el sudor no es algo que deba eliminarse, sino acompañarse con el calzado adecuado. En Petit Pas creemos que cada paso cuenta, y que un pie libre y fresco es la base de un movimiento feliz. Deja que sus pies respiren y su movimiento nunca se detenga.