Definir una propuesta de valor clara y coherente es uno de los mayores retos que veo en los negocios que acompaño. Y no porque falten ideas, talento o experiencia, sino porque muchas veces todo eso está desordenado. Como consultor estratégico, he comprobado que cuando la propuesta de valor no está bien definida, el negocio avanza con esfuerzo… pero sin dirección.
Una propuesta de valor no es solo una frase bonita para la web. Es la base sobre la que se construyen tus decisiones, tu comunicación y tu forma de vender. Si no está clara para ti, tampoco lo estará para tus clientes.
Qué es realmente una propuesta de valor (y qué no)
Uno de los errores más habituales es confundir la propuesta de valor con una descripción de servicios. Decir “hago consultoría”, “acompaño a emprendedoras” o “ayudo a crecer negocios” no es una propuesta de valor. Eso lo hacen muchas personas.
Como consultor estratégico, trabajo la propuesta de valor como un conjunto de tres elementos clave:
- El problema real que ayudas a resolver
- El resultado concreto que facilitas
- La forma diferencial en la que lo haces
Cuando estos tres puntos están alineados, el mensaje deja de ser genérico y empieza a conectar de verdad.
👉 Si ahora mismo sientes que te cuesta explicar qué haces sin dar muchas vueltas, esa es una señal clara de que tu propuesta de valor necesita revisión.
Claridad interna antes de claridad externa
Antes de pensar en cómo comunicar tu propuesta de valor, necesitas tener claridad interna. Esto implica hacerte preguntas incómodas, pero necesarias:
- ¿Qué parte de mi trabajo genera más impacto real?
- ¿Con qué tipo de clientes disfruto y obtengo mejores resultados?
- ¿Qué ya no encaja con la etapa actual de mi negocio?
En mi experiencia en Eva Guerrero, he visto cómo muchos negocios evolucionan, pero siguen comunicando desde una versión antigua de sí mismos. Ahí aparece la incoherencia: lo que haces no coincide con lo que dices.
👉 Si quieres conocer más sobre mi recorrido y enfoque estratégico, puedes hacerlo desde aquí.
La coherencia como ventaja competitiva
Una propuesta de valor clara no solo atrae a los clientes adecuados, también te ayuda a tomar mejores decisiones. Cuando sabes qué ofreces y por qué, es más fácil decir que no a oportunidades que no encajan, ajustar tu oferta y simplificar tu negocio.
Como consultor estratégico, veo la coherencia como una ventaja competitiva. En un mercado saturado de mensajes, la claridad destaca. Y esa claridad se construye cuando tu estrategia, tu comunicación y tu forma de trabajar están alineadas.
Menos promesas, más verdad
Otro punto clave es dejar de prometerlo todo. Una propuesta de valor potente no intenta convencer a todo el mundo, sino conectar con quien realmente necesita lo que tú haces. A veces, definir bien tu propuesta implica renunciar a ciertos clientes o servicios. Y eso, aunque da vértigo, libera muchísimo.
Cuando trabajo este proceso, muchas personas descubren que su propuesta de valor no necesita ser más compleja, sino más honesta. Más fiel a lo que son y a cómo trabajan.
👉 Si estás en un momento en el que quieres ordenar tu propuesta de valor con estructura y método, Hazlo Tú es un buen punto de partida para trabajarla paso a paso.
La propuesta de valor también evoluciona contigo
No existe una propuesta de valor definitiva. Cambia a medida que tú cambias y que tu negocio crece. Por eso es tan importante revisarla periódicamente. Lo que funcionaba hace dos años puede no representar quién eres hoy.
En etapas de crecimiento o bloqueo, suelo ver que el problema no es la falta de ideas, sino una desconexión entre la persona y el negocio. Ahí es donde el trabajo estratégico va más allá de lo técnico y entra en lo personal.
👉 Espacios como En Modo Z están pensados precisamente para revisar esa coherencia interna entre negocio, decisiones y energía.
Una propuesta de valor clara vende sin forzar
Cuando tu propuesta de valor es clara y coherente, vender deja de sentirse incómodo. No necesitas justificar precios ni explicar en exceso. Las personas que llegan lo hacen porque entienden lo que ofreces y para qué es.
Como consultor estratégico, mi objetivo no es que digas más cosas, sino que digas las correctas. Que tu mensaje sea sencillo, alineado y fácil de reconocer.
Si ahora mismo sientes que tu negocio tiene potencial, pero tu mensaje no termina de reflejarlo, quizá no necesites cambiarlo todo. Tal vez solo necesites definir mejor tu propuesta de valor.
👉 La claridad no solo atrae clientes. Te devuelve el control y la confianza en tu negocio.