Contratar un seguro de hogar es una excelente decisión, pero asumir que todos cubren lo mismo puede ser un error.
¿Qué suele cubrir?
- Daños por agua (no por mal mantenimiento)
- Incendios, explosiones
- Robo dentro de la vivienda
- Responsabilidad civil (por ejemplo, una fuga que afecta al vecino)
- Asistencia en el hogar (cerrajería, fontanería urgente)
¿Qué no suele incluir?
- Filtraciones por mal sellado o mantenimiento deficiente
- Robo fuera de casa (garaje, trastero, vehículo)
- Daños eléctricos por subidas de tensión
- Objetos de valor no declarados (joyas, tecnología)
- Humedades por condensación
Muchos seguros “básicos” pueden quedarse cortos en situaciones reales. Por eso es clave entender bien lo que estás contratando y revisar tu póliza al menos una vez al año.
Un seguro no debe darte solo tranquilidad, sino también cobertura real cuando más la necesitas.