Cuando alguien llega a nosotros con una idea en la cabeza, casi nunca empieza hablando de piezas o estilos. Empieza hablando de sensaciones, de cómo quiere sentirse al subirse a su moto. Y ahí es donde comienza el verdadero proceso para crear una moto personalizada: escuchando.
En No Stock Bikes entendemos la personalización como un camino compartido. Por eso, transformar una moto de serie en una moto única no es algo inmediato, sino un proceso cuidado, artesanal y totalmente adaptado a cada persona.
A continuación te explico, paso a paso, cómo lo hacemos.
1. Escuchamos tu idea y definimos el proyecto
Todo empieza con una conversación. Me cuentas qué moto tienes (o qué base te gustaría usar), cómo la utilizas y qué esperas de ella. No es lo mismo una moto para disfrutar los fines de semana que una pensada para viajar o para el día a día.
En esta primera fase damos forma al concepto: estilo, nivel de personalización, presupuesto aproximado y plazos. Aquí es clave que tengas claro qué buscas, pero también que confíes en nuestra experiencia para aterrizar la idea.
2. Diseño y planificación de la moto personalizada
Una vez definido el concepto, pasamos al diseño. Analizamos la moto de serie y estudiamos qué se puede modificar a nivel estético, técnico y estructural.
Aquí decidimos aspectos como:
- Subchasis, depósito y asiento
- Posición de conducción
- Suspensiones, frenos y ruedas
- Iluminación, escape y acabados
Nada se deja al azar. Cada decisión tiene un motivo, tanto visual como funcional. El objetivo es que la moto personalizada no solo sea bonita, sino equilibrada y coherente.
3. Desmontaje y preparación de la base
Cuando el diseño está aprobado, comienza el trabajo físico. Desmontamos por completo la moto de serie para trabajar desde la base.
En esta etapa revisamos el estado general de la motocicleta y preparamos el chasis y los componentes que se van a reutilizar. Es un paso fundamental para garantizar seguridad, fiabilidad y durabilidad en el resultado final.
Aunque no siempre se vea, gran parte del valor de una moto única está en este trabajo previo.
4. Fabricación artesanal y adaptación de piezas
Aquí es donde la moto empieza a transformarse de verdad. Fabricamos piezas a medida, adaptamos componentes y ajustamos cada elemento para que encaje perfectamente en el conjunto.
Trabajamos de forma artesanal, cuidando soldaduras, geometrías y acabados. No usamos soluciones genéricas ni kits cerrados. Cada moto personalizada se construye específicamente para su proyecto.
Este punto es clave para lograr una moto irrepetible, con identidad propia.
5. Montaje, ajustes y pruebas
Con todas las piezas listas, comenzamos el montaje final. Ajustamos la ergonomía, afinamos la parte ciclo y comprobamos que todo funcione como debe.
Antes de dar por terminado el proyecto, realizamos pruebas dinámicas para asegurar que la moto responde bien, es cómoda y transmite las sensaciones esperadas. Una moto única debe disfrutarse desde el primer kilómetro.
6. Homologación y entrega final
Una parte fundamental del proceso es cumplir con la normativa vigente. Nos encargamos de que la moto personalizada sea totalmente legal y homologada para circular.
Gestionamos este punto con especial cuidado, porque sabemos que es una de las mayores preocupaciones de nuestros clientes.
Finalmente, llega el momento de la entrega. No es solo recoger una moto, es cerrar un proceso en el que has participado desde el principio.
👉 Si quieres empezar tu propio proyecto y convertir una moto de serie en algo único, habla con nosotros y da el primer paso.
Una moto personalizada es mucho más que una modificación
Para mí, una moto personalizada no es un producto, es una historia sobre ruedas. Por eso en No Stock Bikes trabajamos cada proyecto con dedicación, criterio y pasión.
Si buscas algo que no se repite, que encaje contigo y que esté construido con sentido, este es tu camino.
👉 Contacta con nosotros y empecemos a diseñar juntos tu próxima moto única.