Cuidar la salud bucodental es observar cómo respira tu hijo, cómo mastica o si duerme con la boca abierta. Esto puede ayudarnos a detectar desequilibrios que afectarán su desarrollo facial.
En la consulta aplico un enfoque que me permite actuar antes de que aparezcan síntomas visibles. La primera visita tranquiliza y previene.