Cuando imaginé mi atelier de maternidad no pensé en un simple estudio fotográfico en Barcelona, sino en un espacio donde cada mujer pudiera sentirse vista sin exigencias. La maternidad me transformó, y con esa transformación nació también mi manera de mirar. Hoy, cada sesión que realizo es una pausa necesaria en un mundo que corre rápido.
1. Encontrarte en un espacio que te acompaña
Mi estudio no está pensado como un lugar técnico, sino como un refugio. Un punto de calma donde puedes respirar, soltarte y permitir que tu propia historia salga a la superficie. Trabajo desde la presencia, desde ese territorio íntimo donde las emociones se vuelven lenguaje.
Si quieres conocer más sobre quién soy y por qué elegí este camino, puedes leerlo en mi sección de sobre mí. Cada detalle de este espacio existe porque alguna vez yo también necesité un lugar así.
2. Cómo vivo la fotografía a embarazadas
La fotografía a embarazadas tiene algo mágico: es un puente entre lo que ya eres y lo que estás por ser. No busco cuerpos perfectos ni poses rígidas. Busco verdad. Busco ese instante donde tu mirada cambia, donde tu respiración afloja, donde aparece la emoción que quizás no sabías que estabas guardando.
Las imágenes que creamos juntas no nacen de la perfección, sino del permiso. Permitirte sentir, permitirte recibir, permitirte ser vista sin máscaras.
3. La experiencia de fotografiarte en Mecha Cima
Cuando venís a mi estudio fotográfico en Barcelona, la experiencia no empieza con la cámara. Empieza con una conversación, con un mate, con un silencio compartido. Empieza por dejar afuera lo que pesa y quedarte solo con lo que quieres honrar.
Me gusta trabajar con tiempos lentos. Observar cómo te vas acomodando a vos misma, cómo el cuerpo encuentra su ritmo. Muchas veces, los momentos más hermosos aparecen sin que los estemos buscando.
Si quieres ver el tipo de historias que retrato, puedes recorrer mi portafolio. Cada imagen es parte de un viaje diferente.
4. La maternidad como territorio emocional
La maternidad no es lineal. A veces te expande, a veces te sacude, a veces te pide más de lo que imaginaste. Mi trabajo es acompañarte desde ese lugar real, sin suavizar lo que sentís, pero tampoco sin dramatizarlo. Solo mirarlo. Solo honrarlo.
Creo profundamente que la fotografía puede ser una manera de volver a vos, de recordar quién eras en medio de todo lo que cambió. Retratarte es también una forma de nombrarte.
5. Guardar tu momento hoy, para vos del futuro
Siempre pienso en cómo las imágenes hablan cuando pasa el tiempo. Cómo un gesto, una sombra o una sonrisa que parecía mínima se convierte en un tesoro años después. Fotografiarte ahora es regalarle algo a la vos del futuro: un pedacito de luz que va a volver cuando lo necesites.
Si quieres saber más sobre las sesiones que ofrezco y cómo las vivo, puedes encontrar toda la información en mis sesiones.
Si sentís que este es tu momento para detenerte y mirarte con más amor, me encantaría acompañarte. Escríbeme cuando quieras, y creamos juntas un recuerdo que te abrace hoy y siempre.