La dislalia es una alteración en la articulación de los sonidos del habla que suele aparecer en la infancia. Se trata de un trastorno funcional del lenguaje que no tiene una causa orgánica evidente, pero que puede dificultar que el niño pronuncie correctamente determinados fonemas.
1. ¿Qué es la dislalia y cómo afecta al lenguaje infantil?
Es común escuchar frases como “mi hijo habla raro” o “nadie lo entiende fuera de casa”. Estas señales pueden indicar la presencia de dislalia, y aunque muchos padres creen que “ya se le pasará”, lo cierto es que cuando persiste más allá de los 4-5 años, conviene consultar a un profesional.
Esta dificultad puede impactar negativamente en la autoestima del niño, en sus relaciones sociales, en su aprendizaje de la lectura y escritura, e incluso en su rendimiento escolar. Por eso, la intervención desde la logopedia infantil es fundamental.
2. Tipos de dislalia más frecuentes
Existen diferentes tipos de dislalia, y conocerlos ayuda a entender mejor su origen y tratamiento.
- Dislalia evolutiva: errores normales en el habla que forman parte del desarrollo infantil. Suelen desaparecer con el tiempo, sin intervención.
- Dislalia funcional: la más común. El niño no puede articular bien ciertos sonidos por un mal hábito articulatorio, pero no tiene ninguna alteración física ni auditiva.
- Dislalia audiógena: provocada por una deficiencia auditiva que impide al niño oír correctamente los fonemas y, por tanto, reproducirlos con precisión.
- Dislalia orgánica: se da cuando hay una alteración física (como un frenillo lingual corto, malformaciones en la boca o problemas neuromotores) que dificulta la articulación de los sonidos.
3. ¿Cómo saber si tu hijo necesita intervención logopédica?
Muchos niños presentan errores en la pronunciación en sus primeros años de vida. Sin embargo, si después de los 4 años aún.
- Sustituye sonidos como /r/ por /l/
- Omite letras en palabras, como decir “ato” en lugar de “gato”
- Se frustra al hablar porque no lo entienden
- Tiene un habla ininteligible fuera del entorno familiar
- Presenta dificultades para aprender a leer o escribir
Es recomendable consultar a un logopeda infantil.
Una evaluación profesional puede determinar si los errores son parte del desarrollo normal o si necesita apoyo para evitar que las dificultades se cronifiquen.
4. ¿Cómo se trata la dislalia desde la logopedia?
El tratamiento de la dislalia se adapta a cada caso y evolución del niño, pero suele incluir.
- Evaluación inicial individualizada: se analiza qué fonemas no articula correctamente, en qué contexto se producen los errores y si hay causas asociadas.
- Trabajo fonético y articulatorio: se enseña al niño a colocar correctamente labios, lengua y mandíbula. A menudo se utilizan espejos, juegos y ejercicios orofaciales.
- Ejercicios de soplo y respiración: mejoran el control del aire y favorecen una mejor articulación.
- Reeducación del sonido en distintos niveles: primero aislado, luego en sílabas, palabras y frases.
- Conciencia fonológica: actividades para reconocer y diferenciar los sonidos correctamente.
- Trabajo emocional: es clave reforzar la autoestima y confianza del niño durante el proceso.
En Mi Logopeda Sheila, combino herramientas clínicas y juegos personalizados para que el aprendizaje sea efectivo y a la vez motivador.
5. ¿Qué beneficios aporta tratar la dislalia a tiempo?
- Mejora notablemente la pronunciación y claridad del habla
- Aumenta la confianza del niño en situaciones sociales y escolares
- Previene posibles dificultades en la lectura y escritura
- Disminuye la frustración al comunicarse
- Mejora la interacción con su entorno y familia
Además, un tratamiento adecuado permite evitar que los errores de pronunciación se mantengan en la adolescencia o adultez, cuando ya son más difíciles de corregir.
6. ¿Qué pueden hacer las familias para apoyar desde casa?
El entorno familiar juega un papel muy importante en el avance del tratamiento. Aquí tienes algunas recomendaciones prácticas:
- No corregir con dureza: en lugar de decir “así no se dice”, repite tú la palabra correctamente en otro contexto.
- Valida cada intento de comunicación: aunque no lo diga perfecto, refuerza su esfuerzo.
- Habla con frases claras y lentas: sé un modelo verbal comprensible.
- Crea momentos para hablar y jugar sin prisas: el lenguaje crece en la calma.
- Consulta si tienes dudas: detectar a tiempo es siempre la mejor opción.
7. Acompañar con cariño y profesionalidad
Cada niño tiene su ritmo, su voz y su manera de expresarse. Cuando un profesional acompaña el proceso con cercanía y estrategia, el lenguaje florece.
En Mi Logopeda Sheila, acompaño a niños y familias desde una mirada integral y personalizada. Si crees que tu hijo necesita ayuda para mejorar su pronunciación, no estás sola.
📞 Contáctame al 628 675 292 te orientaré paso a paso.
Tu hijo merece hablar con confianza y tú mereces la tranquilidad de estar en buenas manos.